Riesgos del alquiler sin contrato

Alquilar una vivienda sin realizar un contrato escrito previamente conlleva una cantidad de riesgos que todo el mundo debería conocer. Cuando dos personas firman un contrato de forma verbal, puede que en ese momento parezca todo perfecto y en orden, pero a lo largo del tiempo de alquiler, las relaciones entre inquilinos y propietarios pueden comenzar a tener roces debido a las diferencias de intereses. En ocasiones los propietarios aceptan cerrar contratos de forma simplemente verbal sin conocer completamente a los riesgos a los que se enfrenta.

Según las leyes españolas los contratos verbales son completamente legales, sin embargo, a la larga, la relación contractual puede comenzar a tener problemas, sobre todo acerca de las cláusulas acordadas, que, al no haberlas escrito, no podremos demostrar su veracidad o existencia. Por lo tanto, a continuación, veremos cuáles son los derechos que tendrá el inquilino (es decir, el arrendatario) a la hora de realizar un contrato verbal y cuáles serán los derechos del propietario (es decir, el arrendador).

La LAU (es decir, la Ley de Arrendamientos Urbanos), establece que, sin un contrato de alquiler por escrito, el alquiler tendrá una validez de un año. Después de haber cumplido este año, el propietario de la casa podrá aumentar el plazo de alquiler por otros 5 años más.

Desventajas de los alquileres sin contrato

Uno de los derechos de un propietario arrendador sin contrato es que el valor del alquiler mensual sea el que se ha fijado con el arrendatario y no se pueda cambiar. La renta o la fianza es algo que los propietarios tienen derecho a establecer también previamente al contrato verbal. Además, cuando el contrato verbal finaliza, el propietario tiene derecho a recuperar la vivienda. Por último, en caso de impago, el propietario tiene derecho a echar al inquilino de la vivienda.

El arrendatario, es decir, el inquilino de la vivienda sin contrato escrito, tiene el derecho a vivir en la vivienda pagando el mismo importe mensual que se ha acordado previamente. Es decir, el propietario no puede subir el precio de alquiler de repente si no puede demostrarlo por medio de un recibo. Además, el inquilino tiene derecho a pedir al propietario que repare cualquier elemento de la vivienda que influya en el buen funcionamiento o mantenimiento. Por otra parte, al finalizar el contrato, es importante tener claro la devolución o no devolución de la fianza de alquiler.

En caso de que el propietario quiera vender el inmueble, el inquilino tiene el derecho de comprar la vivienda antes que cualquier otro comprador. El inquilino tiene además el derecho de mantener el contrato por al menos la duración mínima de alquiler. Si surgen problemas en la relación de alquiler el arrendatario y el arrendador tienen 6 meses a su disposición para cerrar el contrato. Generalmente, cuando hay un contrato verbal, los problemas suelen ser del arrendador, ya que este se arriesga a no poder recuperar la vivienda. Otro problema muy común es la dificultad de establecer cuando comienza el alquiler del inmueble y es muy importante saberlo, ya que de esta forma podremos saber un plazo mínimo a la hora de alquilar la vivienda.